Fue la excusa perfecta para organizar un viaje de fin de semana largo a Beirut.
La boda fue una de las más divertidas que yo recuerde.
Comenzó este capítulo con el acicalamiento en el hotel.
Edu y yo coincidimos en vestir trajes claros.
Tras comprar un saco de arroz, paramos un taxi y tras regatear un poco, nos pusimo en marcha.
La ceremonia religiosa tuvo lugar en lo alto de un monte.
Beirut está rodeada de montañas y desde allí se dominaba parte de la cuidad.
Se notaba el frescor de la altura y nos alegró el verdor de los alrededores.
Fuimos de los primeros en llegar y fuimos viendo desfilar a los invitados.
Algunos invitados, ya venían pasados de vueltas:

La novia llegó en una impresionante limusina blanca.
Por lo visto se lleva lo de exibir riqueza (aunque sea sólo apariencia)
La ceremonia se ofició por un rito que debía ser cristiano-ortodoxo o similar.
Tres curas cantaban alternándose y acompañados por un par de músicos.
Lo que más me llamó la atención fue cuando les pusieron unas coronas a ambos contrayentes.
Me recordó a la boda de los reyes Juan C y Sofía.
Al final tanto los curas como los contrayentes y padrinos terminaron bailando el corro de la patata alrededor del altar.
Había unas 4 o 5 cámaras de vídeo profesionales grabando el acto. Una de ellas en una grúa especial.
Este equipo también se trasladó a la celebración posterior, así que harán una peli o DVD con el material grabado.
Tras recibir las felicitaciones de amigos y familiares, los novios iniciaron la sesión de fotos.

El lugar elegido era un parque acuático: The Waves
Estaba bien decorado y resultó ser un sitio muy agradable. La temperatura acompañaba.
Los novios hicieron entrada escoltados por fuegos artificiales.
El novio entró primero rodeado de bailarinas. Ellas danzaban a su alrededor meneándo las caderas.
Y los bailarines le hicieron entrega de una cimitarra al novio.
Nuestro compañero Tarek bailaba como podía y blandía la espada de un lado a otro.
Tras un rato de baile, hizo su entrada la novia.
La traían en lo alto de unas andas otro grupo de bailarines.
Marido y mujer iniciarion su primer baile de casados y el resto de los invitados nos fuimos sumando poco a poco.

Edu y yo tuvimos que bailar a solas con la novia en el centro de la pista, rodeados de los otros invitados.
También intentatmos con poco éxito emular la danza típica local.
La cena se compuso de múltiples platos típicos libaneses, como el hummus, fatouche y otros.
El banquete no estaba muy organizado, ni la cena fue tan copiosa como para reventar.
Pero la celebración eclipsó cualquier deficiencia en el menú.
El baile se fue animando y dudo de que los novios pudieran comer algo.
Beber, si que bebían, sobre todo copas que eran hábilmente suministradas por la delegación española.
Una botella de Juanito Andarín presidía cada mesa desde el comienzo.
La novia terminó por lanzarse a la piscina con traje y todo.
Pronto la acompañó el novio, que fue a su encuentro.
Debían tenerlo preparado, ya que ambos habían traído ropa para cambiarse.
El personal se recogió relativamente pronto para las costumbres españolas.
Así que nuestros amigos libaneses nos llevaron al barrio de marcheta y allí nos reenecontramos con el resto de españoles, con los que continuamos la fiesta.
El colofón llegó con España ganando la final de la Eurocopa.
Lo vimos en un bar repleto hasta la bandera y la euforia se desató con la victoria.
Tras este corto pero intenso viaje, a todos nos quedó una muy buena impresión de este país.
Un buen lugar donde ir a divertirse, con buen clima, gente amable y muchas cosas por descubrir.
No tuvimos ningún incidente, y aunque había bastante presencia militar (con tanquetas y metralletas), la sensación era de tranquilidad y seguridad.
Os recomiendo la visita!!
Abrazos... ahora desde España!
Mario.